La soledad

Resulta muy difícil explicar qué significa la soledad. Y a menudo, entenderla. Por eso, el escritor Jaume Cabré proponía en una entrevista concedida a La Vanguardia que los padres se deben imponer educar a sus hijos sobre este aspecto de la vida que -si hiciéramos una encuesta sobre el término lo comprobaríamos- tiene una connotación más negativa que positiva.

Me desanima la superficialidad, que se nota en la incapacidad para estar a solas con nosotros mismos. ¡Educar consiste en enseñar al joven a estar a solas consigo mismo!

Estoy totalmente de acuerdo con esta apreciación. La soledad, acuñada en puntuales momentos y circunstancias de la vida es demoledora y -afortunadamente- no me puedo imaginar el impacto moral que supone encontrarse con ella sin haberlo escogido. Sin embargo, existe una soledad gratificante, enriquecedora y completamente adictiva.

hola hola

Esta gaviota parece estar reflexionando sobre la soledad. Tossa de Mar (Girona), 2010.

Pilar Rahola lo describe a las mil maravillas en un artículo que se titula ‘Elogio de la soledad‘ y que os animo a leer, aunque sólo sea para quedarse con un mejor sabor de boca tras mi trastabillado intento de hablaros de este estado difícil de etiquetar.

¿Es un estado de ánimo? ¿Una fase en la vida de las personas? ¿Un sentimiento, una situación, una obligación, algo de lo que huir? La RAE define la soledad como una carencia voluntaria o involuntaria de compañía; y del pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte, pérdida de alguien o de algo. Sin embargo, no contempla la opción de estar solo rodeado de gente.

Ser practicante de una soledad escogida, ¿obliga a desaparecer del mundo real, encerrarse en un rincón a oscuras, evitar cualquier tipo de contacto como si tuvieras una enfermedad contiagosa? Para mí, por supuesto que no. La soledad consiste en alcanzar una conversación contigo mismo sin necesidad de mover los labios, en saborear una relación sin necesidad del contacto, en ahondar en tus pensamientos y ponerlos en orden, reestablecer objetivos. La soledad debería ser una asignatura porque aprender a convivir con uno mismo tiene que ser una prioridad.

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3 comentarios en “La soledad

  1. La soledad impuesta es tan mala como sublime la escogida. La primera, sólo genera dependencia de los demás, desesperación y debilidad. Mientras que la segunda, la adictiva, la creativa, es la que nos vuelve autosuficientes y, por definición, más fuertes. Pero no nos engañemos, a veces una viene de la mano de la otra. Somos animales sociales y todo tiene un límite. En nuestras manos está encontrarlo…

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