No es teatro para maleducados

Llamadme irritable, pero hay ciertos sitios en ciertas situaciones que la actitud y el comportamiento de ciertos individuos me enerva sobremanera. Ayer, sin ir más lejos, acudí al teatro Casino L’Aliança de Poblenou para ver la obra co-protagonizada por Santi Millán (brillante) y Marta Torné (no tan brillante), ‘Más allá del puente’. Y no solo en el preciso momento en que las luces se apagan para dar comienzo a la obra, que ya es irritante, sino que la mala educación de los presentes siguió a lo largo y ancho de la representación.

Sí, soy de esos que no mueve ni un pelo cuando me siento a ver una obra de teatro, de los que evita las palomitas o se las come en modo slowmotion para no hacer el mínimo ruido en una sala de cine o teatro. Pero parafraseando al que se inventó aquello de “tiene que haber de todo en la viña del Señor”, hay parras más o menos silenciosas y que saben, o no, comportarse en un lugar público y que, como es el caso, requiere de cierto silencio. He aquí algunos de estos perfiles irritantes.

La señora de los tacones
Toda belleza tiene su pega, y si un bonito zapato que realce el pie femenino llena de orgullo y satisfacción a la portadora y su acompañante, ¡cuán de molesto es sobre el terreno! Por no añadir incómodo, en vistas de mi inexperiencia, aunque no ha sido ni una, ni mil, sino más las veces que he oído maldecir a mujeres que ganan centímetros y estilismo a costa de ampollas, heridas y tropiezos. La superficie del teatro no era de espuma, ni de ningún otro material que absorbiera el ruido así que, sí, querida señora de los tacones, te escuché yo y todo el teatro cuando entraste minutos después de que empezara la obra para sentarte, ¡en segunda fila! Y no fue sólo una, por desgracia.

El que no se acuerda de silenciar el móvil
Es muy típico encontrarse personas que o se olvidan, o no saben, o no quieren silenciar el móvil cuando entran en un cine o un teatro. Y aunque acierte en reducir el sonido a la nada en cuestión de segundos, se oye. No querría resultar pedante y ante todo he de reconocer que alguna vez me ha pasado. Un despiste lo tiene cualquiera, pero ¿qué me dicen de ese individuo que ha escuchado, como toda la sala, que el sonido de un móvil ha interrumpido el guión acústico de la obra y, minutos más tarde suena el suyo? Son personas tan seguras de sí mismas que ni siquiera tienen el acto reflejo de comprobar que tenga todos los aparatos electrónicos en silencio, tan seguras como inconscientes, añado. Que con la tecnología punta actual, en muchos casos el esfuerzo consiste en desplazar un botón (se puede hacer hasta por encima del pantalón, ojo).

El impuntual y el cagaprisas
Creo que estos son los peores. Y los astros siempre se alinean para que los impuntuales y los cagaprisas tengan asignados asientos contiguos o justo delante del tuyo. El que entra tarde a la sala, sobretodo si es de teatro, me enciende como una cerilla cariñosa, pero me enfurece todavía más aquel personaje que se levanta justo en el mismo instante en que el ‘the end’ (en sus múltiples variables) entra en escena o el actor/la actriz espeta la última sílaba del guión. El final de una obra es para aplaudir, o no y así mostrar tu desagrado (cosa que se ha perdido en el cine, por cierto); para analizar, pensar y reflexionar sobre lo visto, oído y sentido. Te has tirado dos horas sentado en una butaca, ¿qué absurda urgencia tienes para levantarte ipso facto para tocar lo que no suena?

Estos son algunos ejemplos, pero hay más. ¿Os irritan tanto o más que a mí, no os incomodan, sois alguno de ellos?

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6 comentarios en “No es teatro para maleducados

  1. secundo todos estos perfiles, que también me enervan, y añado el “cagaprisas en taquilla”, aquel que llega pillado de tiempo para comprar la entrada y encima se queja de que hay cola y de que el taquillero va lento… Y otro perfil: el “homo twitter”, que comenta cada una de las acciones de la peli u obra… De estos, los hay, y MUCHOS!! y en todos los ámbitos!!,)

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  2. Depende de la peli u obra que vaya a ver y el lugar concreto donde lo haga se que me voy a encontrar un tipo u otro de público. Sólo me molesta cuando algo se salta del guión establecido para ir a peor. A mi los que me enfurecen de sobremanera, y con los que he acabado liándola parda en plan “o te callas o acabamos mal”, son aquellos que hacen todo el rato bromas en voz alta sin pizca de gracia. Siempre salen un par de estos, sobre todo en el festival de Sitges. El don del ingenio es algo muy limitado y eso es algo que deberíamos asumir todos. Salud Raúl!

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  3. Deixaré el meu granet de sorra com a tècnica.
    Em molesta molt que em vinguin i em diguin….’escolta, que no se sent el clarinet, que no s’enten el que canta, que està molt fort el baix’

    Tu fas bona cara, però el que no sap és que potser la cantant està afònica i no hi pots fer més, que el del clarinet li has dit mil vegades que s’apropi al micro i no ho fa o que el baix en realitat és que volen que soni així de fort. I sempre em ve la mateixa pregnaa a,t u t?proit?pru ol oet dic com has d’escriure?, ets pintor? et dic que potser és millor pintar d’esquerra a dreta que de dalt a abaix? he que no m’ho qüestionaràs? doncs no em qüestionis la meva de feina!

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    • Cadascú a la seva feina, oi? Tens raó, de vegades creiem que ho sabem tot i que de tot podem opinar. Suggeriments, benviguts. Crítiques, constructives si us plau. Peticions, amb respecte i educació. Valoracions ingrates des de la ingorancia, millor reservar-les en privat.

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