Tarantino, Hitchcock y los 48 dedos

Escena de Four Rooms (The Man From Hollywood, dirigida por Quentin Tarantino)

No soy nada partidario de descubrir lo que me espera en los próximos estrenos viendo los avances cinematográficos, los llamados tráilers que en muchas ocasiones me destrozan los puntos más emotivos, humorísticos o controvertidos de los films. Hoy he hecho una excepción al encontrarme con el segundo avance de la nueva obra de Quentin Tarantino, Django Unchained, que se estrenará a finales de este año en Estados Unidos (a España parece que no llegará hasta principios de 2013).

El director americano es una de mis debilidades, habiendo disfrutado con todas y cada una de sus creaciones cinematográficas en reiteradas ocasiones. Sin ir más lejos, ayer recordé por enésima vez el homenaje que Quentin le hizo a Alfred Hitchcock en Four Rooms (1995), una situación macabra que resuelve con un sentido del humor y unos diálogos brillantes.

Si no la has visto, no sigas leyendo. Asegúrate de hacerte con un ejemplar original (vale con que te la presten, pero nada de copias piratas) y vuelve a este punto cuando la hayas saboreado. Avanza sin miedo si estás en el privilegiado grupo que ha visto la película.

En la escena, con un brillante plano secuencia que tanto y con tan buenos resultados utiliza Tarantino, Chester Rush (encarnado por el mismo director) coacciona al botones del hotel, Ted (Tim Roth), para que participe en una apuesta que el anfitrión ha hecho con su amigo Norman (Paul Calderon). Chester apuesta su flamante Cadillac a que Norman no puede encender su zippo diez veces consecutivas, que perderá su dedo meñique si no es capaz de conseguirlo.

Man from the South es un relato corto de Roald Dahl adaptado en 1960 por Alfred Hitchcock y que gracias a You Tube os lo acerco a vuestras pantallas de ordenador, Ipad, Iphone (…) a través de mi blog. Aquí os dejo las dos partes de la escena que homenajea Tarantino en la escena The Man From Hollywood en el citado film de 1995. También os puede interesar el inicio del relato.

Como no podía ser de otra manera, el director americano se encargó hace 17 años de sacrificar el 48º dedo del personaje de Dahl que una visita inesperada lo evitó en 1960. Disfrutad tanto como lo he hecho yo.

Parte 1

Parte 2

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