Que el monte lo limpie Mariano

Cuando en septiembre de 2008, ya con la crisis económica subiéndose a nuestras barbas, me marché a Madrid para intentar dar un paso adelante con mi carrera e intentar forjarme un futuro profesional pensé que no iba a ser nada sencillo, que nadie me iba a regalar absolutamente nada y que debería luchar, todavía con más ímpetu del que había utilizado hasta la fecha, para lograr mis metas. Experiencias personales a parte, crecí profesionalmente hasta un punto que mi mundo me dejó con la miel en los labios, visto obligado a retroceder y regresar a mi ciudad natal para volver a empezar, situado un poco más lejos en el camino que dejé, cuando el calendario señalaba junio de 2010.

Dos años más tarde de mi regreso, vuelvo a ubicarme en las primeras casillas del tablero afrontando una vez más un reinicio que, hace cuatro años, creí haber dejado atrás. La situación actual complica el volver a empezar, la famosa “reinvención” de la que hablan los políticos de este país que, paradójicamente, siguen anclados en una gestión retrógrada, sin ápice de cambio, encajados en unas políticas sociales inexistentes y en la facilidad del decretazo para echar por tierra todos los derechos laborales, sociales y humanos por los que mis padres, mis abuelos, mis antepasados, nuestros antepasados, han luchado durante siglos, vaciándose de sangre, sudor y lágrimas para forjar un futuro, ya no digamos mejor, digamos digno.

Actualmente pertenezco al selecto grupo de privilegiados (nada, solo somos 4.625.634 personas, somos VIP’s) que nos sentimos tan respaldados por el Gobierno de España, al que debemos dar gracias cada hora de cada día de nuestra afortunada vida de encontrarnos en una situación en la que muchos de nuestros compatriotas gustosos estarían de encontrarse; puesto que somos ese reducido grupo de españolitos que puede disfrutar de una prestación económica a cambio de no hacer nada por el país. ¿Envidiable, verdad?

No se incomoden, mis queridos lectores plebeyos, vosotros que tenéis la desgracia de madrugar cada mañana para ir a trabajar, porque para recompensar este trato de favor que nuestro Gobierno nos ofrece y del que no os beneficiáis, ha pensado en crear una actividad para mantenernos ocupados, y así evitar que vayamos dando brincos por las calles, con una sonrisa de oreja a oreja, dando envidia al personal. Nuestra particular Campanilla ha anunciado, en un nuevo viernes lúdico-festivo, una pequeña medida para evitar que el sofá se nos pegue al trasero y las largas horas muertas repercutan en nuestras ya de por si felices barrigas. ¡Nos va a mandar al monte de excursión, hurra!

Fijaros qué amabilidad, qué comprensión y qué sentido del tacto demuestran nuestros políticos con un sector ya de por si maltratado y castigado por una situación que no hemos creado nosotros. Mientras los verdaderos culpables de los incendios forestales que han arrasado durante el verano este país se marchan sin un castigo merecido, al mismo tiempo que se recorta hasta un 15% del presupuesto en ciertas comunidades en materia de prevención de incendios, somos los más perjudicados por esta estafa a la que llaman crisis los que tenemos que ponernos las botas y limpiar los delitos del resto.

No es cuestión de que se me caigan los anillos, ni mucho menos de negarme a colaborar en la recuperación de la flora y fauna que otros han destrozado, es cuestión de dignidad y de derechos. No estoy dispuesto a que me limpien el cerebro para creer que soy una lacra para este país, un incómodo grano en el culo del estado al que hay que mantener con el propio dinero que yo mismo he ido pagando durante todos estos años de vida laboral. No estoy dispuesto a que me acusen de sedentario, de inútil; ni van a hacerme creer que soy yo quien le debo todo al país, cuando nunca nadie me ha regalado absolutamente nada, ni jamás lo he pretendido. Y si quieren que limpie el monte, preparen un contrato de trabajo adecuado para la ocasión, e iré encantado. Pido respeto como ciudadano, y por eso digo que si en alguna ocasión solicitan mis servicios para quitarme de en medio, extorsiones y amenazas mediante, responderé que el monte lo limpie Mariano.

Actualización (08.09.2012)

Real Decreto Ley 25-2012. Ver artículo 8.4 (BOE)
Apoyo a la lectura. Artículo 213.3 del texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s