Jo confesso: un tejido con hilos de crueldad

Sin ninguna duda, es la mejor obra que he leído este 2012. Confieso que, como novel en la obra de Jaume Cabré -del que me declaro fan absoluto desde ya-, tuve mi periodo de adaptación con el estilo narrativo del barcelonés y sus continuos saltos en el tiempo (extensos en esta obra, ya que abarca varios siglos), pero una vez cómodo con su registro me quedé totalmente atrapado con la historia.

Leyendo algunas críticas de Jo confesso, la idea principal que uno extrae es que la obra va dedicada al MAL, así en mayúsculas, el MAL como eje central de una vida que no se puede entender sin este elemento. Pero es tan genérico este concepto que da miedo realmente afirmar que un millar de páginas se centran exclusivamente en ofrecer al lector varios puntos de vista sobre el MAL, y más concretamente el que conoce, domina y dirige la especie humana. El propio autor ha declarado en alguna ocasión que “definir una novela extensa es difícil”.

El paseo histórico es extenso y, a la vez, cercano a la historia principal concentrada en la vida de los dos protagonistas principales de la novela: el inteligente Adrià Ardèvol y un violín, un Storioni fabricado en 1764. Y del segundo, más que del primero, extraería una de las ideas que me viene a la mente cuando rememoro la obra de Cabré, que acabé de leer hace unos meses: cómo algo que genera algo tan bello puede provocar tanto dolor.

Digo que el paseo es extenso porque no sólo recoge las memorias de toda la vida de Adrià, sino que alterna su historia con la narración de sucesos desde el siglo XIV en adelante, todos ellos esenciales para el devenir del barcelonés superdotado,  que no se rasga las vestiduras al recordar cada poco que nacer en el seno de su familia había sido “un error imperdonable”.

Efectivamente, el MAL es el núcleo de una obra total, donde el sufrimiento goza de más altavoz que la felicidad. En la novela hay muchas, muchísimas frases que nos hacen reflexionar; pero por alguna razón u otra anoté un par que quise conservar en una libreta.

“El arte de verdad proviene de alguna frustración. Desde la felicidad no se crea”

“Me enoja la muerte pero no me da miedo. Donde tu estás, no está la muerte; donde está la muerte, no estás tú. Por lo tanto, tenerle miedo es perder el tiempo”

Uno puede pensar que una novela de mil páginas, donde el sexo brilla relativamente por su ausencia, puede resultar (erróneamente) una losa más que un placer. Me dirán ustedes que para eso existe el e-book, ese invento devora córneas, insulso y carente de sentimientos y sensaciones; para aligerar el peso y aliviar a los bosques. Sin embargo para gustos los colores, aunque independientemente del soporte les animo acaloradamente a enmarañarse entre los infinitos hilos de esta historia, de la que saldrán desenredados, más sabios y con la sensación de haber saboreado novela de pata negra.

¿Lo habéis leído? ¿Qué os ha parecido? Para quien no lo haya hecho, ¿os llama la atención o sois más de otro estilo?

Título: Yo confieso (Original: Jo confesso)
Autor: Jaume Cabré
Año: 2011
Publicado en España por Destino (castellano) y  Proa (català) . Primera edición septiembre 2011.
Valoración: 9 sobre 10
Extra: Entrevista a Jaume Cabré en La Contra de La Vanguardia (07.03.2012)
Extra 2: Primer capítulo en PDF (català)

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