El secreto del nuevo periodismo

©Foto: Universidad Miguel Hernández de Elche.

He de ser sincero y confesar que el título de la conferencia, “Nuevos tiempos, nuevas fórmulas”, no me daba demasiada confianza. Últimamente he tenido tiempo de sobra para acercarme a otras conferencias, mesas redondas y debates sobre el periodismo actual, el futuro que le espera -ya os adelanto, no lo sabe nadie- y sobre qué podemos hacer los periodistas para adaptarnos a los nuevos tiempos. En muchas de estas me he llevado una profunda decepción al comprobar cómo los valores del periodismo, el que yo y mi generación estudiamos, vivimos y gozábamos, caían en un profundo pozo de olvido, siendo sustituidos a menudo por conceptos como interactividad, productividad, 2.0, rentabilidad, mercadotecnia

No pretendo pecar de iluso siendo melancólico negando que estos conceptos ya estaban bien arraigados al periodismo tradicional, algunos más que otros, pero el problema es la sustitución, que no la fusión de todos los valores. Y ésta es una de las primeras razones por las que la conferencia de Montserrat Domínguez, directora de El Huffington Post,  me dejó un sabor de boca agradable. La periodista concluyó la charla enumerando los cinco puntos que ella consideraba que había aprendido desde que, hace seis meses, se embarcó en este nuevo proyecto. Son los siguientes:

  1. Los principios del periodismo son exactamente los mismos que antes: rigor, criterio, originalidad
  2. Hay que pensar en multimedia: noticias con texto, vídeo y foto
  3. Debemos cuidar de las redes sociales pero sin dejarse avasallar por ellas
  4. No hay que convertirse en esclavos de lo más visto. Es necesario instalar un equilibrio
  5. Es obligatorio explorar: el que no explora, está muerto

En mi opinión, en los tiempos convulsos que corren y con la crisis, ya no sólo la económica, de nuestro sector es agradable escuchar de vez en cuando que el periodismo sigue teniendo vida, y citando a Domínguez, “el periodismo es tanto o incluso más necesario que antes“. El problema real, la cuestión que mantiene en vilo a toda la profesión, es que todavía no se ha dado con el modelo de negocio adecuado para que el periodismo siga siendo rentable.

Sí, es verdad: el periodismo NUNCA va a ser como antes. De acuerdo, me ha quedado claro. Pero mi pequeña esperanza es que el nuevo periodismo no se olvide de sus principios, aunque tenga que adaptarse a los nuevos tiempos y cambiar su modelo de negocio, su soporte, su formato, su forma de llegar al público. Pero no podemos dejar que la actualidad nos atropelle, que las redes sociales se conviertan en el nuevo libro de estilo del periodista, una especie de Santo Grial, la panacea o la única ventana para ver el mundo. Las redes sociales son una herramienta más; como lo sigue siendo todavía un libro que no tengo escondido en mi librería, ni que me sirve para estabilizar una mesa, sino que sigue siendo un libro de consulta y ayuda aún en los nuevos tiempos: El estilo del periodista, de Álex Grijelmo.

Me gustó que Montserrat Domínguez insistiera en que el proyecto que ella dirige pretende provocar emociones y cautivar con su alma. Me gustó oír que ‘El HuffPo’ quiere darle voz al que antes no se le podía escuchar; me gustó oír que “ningún periódico titula como lo hace El Huffington Post, sin que esto vaya en contra el rigor y de la información“; me gustó oír que lo que sigue siendo importante es “el contenido, y cómo llega“. En definitiva, me gustó ver que ‘El HuffPo’ es un proyecto de nuevo periodismo, que tiene en cuenta la masiva circulación de información y opinión que circula por las redes sociales, que no se tapa los ojos ni los oídos ante un trending topic, ni le hace ascos a un vídeo viral. Pero al mismo tiempo conserva los conceptos tradicionales del periodismo, los valores con los que nació y creció, sin olvidarse de que lo importante es la información y no quien la cuenta, que es importante llamar la atención pero no hacer el ridículo, que es necesario el eco de los temas que más se comentan en la calle pero no es excluyente contar otros temas de actualidad y de interés general, aunque no vayan a convertirse en los artículos más leídos ni en la noticia más compartida.

Y lo siento porque todo esto parece una obviedad mayúscula para los periodistas, porque todos tenemos en la teoría claras las cinco W, la pirámide invertida, el código deontológico, el objetivo y misión que tenemos cuando ejercemos. Pero no, en la práctica parece que muchos se han olvidado de estos detalles, y lo que es peor, los grandes gestores de los medios de comunicación han sido los primeros en borrar de su mente qué es el periodismo y por qué somos periodistas. Y esto sí que es lo más grave y lo que menos parece tener solución.

Por cierto, Montserrat Domínguez inició su discurso confesando que no sabía cuál era el secreto para el nuevo periodismo. Acabada la charla comprendí que quizás el único secreto es seguir queriendo al periodismo como desde el principio.

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