Nueve años y una lección

¡Alerta Spoilers! Si todavía no has visto el final de ‘Cómo conocí a vuestra madre’, no sigas leyendo. O sí, pero ante un juez constará que te he avisado.

tedytracy

Nueve años dan para mucho. Nueve temporadas, depende de cómo. La última de How i meet your mother, concretamente, ha recibido merecidas críticas porque a los seguidores de la serie nos ha dado la sensación de que estaban alargando la historia innecesariamente, only for cash, sin aportar lo suficiente para lo que merece una season finale de una serie con tanto éxito. Sin embargo, todo pecado obtiene su redención con un poco de buena fe. Los últimos dos capítulos, en mi humilde opinión, bien han merecido la espera a pesar de los infumables episodios de relleno. Tal cual como la vida misma, en la que hay días que es mejor ni levantarse.

La conclusión de la serie me ha dejado un buen sabor de boca. Las piezas encajan, no a la perfección pero ¿qué cosa en la vida lo es? El mayor acierto, para mí, es que han equilibrado la balanza lo suficiente para convertir el argumento en algo verosímil, una tragicomedia en definitiva digna de una sitcom que narra la vida de unos jóvenes que tienen como principal objetivo el mismo que compartimos tantos millones de personas y que hace que nos identifiquemos automáticamente: intentar disfrutar al máximo siendo felices. Pero hay más.

Que el final de la serie haya despertado sentimientos contradictorios entre sus seguidores, no hace más que alimentar este argumento. Si a todos nos hubiera gustado, o a todos nos hubiera disgustado, se acabaría la crítica, se esfumaría el debate, no existiría el aprendizaje. ¿Que Ted Mosby acaba con la mujer de la que se enamora en el capítulo piloto? Sólo es un círculo que se cierra. Porque lo importante no es el final, sino el camino. Y el recorrido ha sido exquisito en lo verosímil, con altibajos, grandes y pequeños momentos, desternillantes y decepcionantes también.

Ted por fin consigue lo que quería: una mujer, la madre de sus hijos, que es perfecta para él, así como él es perfecto para ella. Una vida feliz, hasta que la bofetada de la vida le noquea. Aunque la serie no nos lo explica, no es difícil imaginar cómo este revés le rompe los esquemas a Mosby.  Decía Mario Benedetti que “cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. A todos nos ha pasado en alguna ocasión, y nos seguirá pasando. A veces estamos empecinados en encontrar la solución de un conflicto y no nos damos cuenta de que es el planteamiento el que es erróneo, o sencillamente las cartas cambian y debemos modificar la jugada. La vida no siempre es un regalo: a veces nos arrebata lo que forma parte de nosotros. Pero lo importante es recomponernos y volver a disfrutar de sus sorpresas.

La lección de vida de HIMYM ayuda a asumir que tras nueve años, ya hemos conocido a la madre y sabemos cuál es su destino. Contra gustos no hay nada escrito pero de los posibles finales que podría tener la serie, éste es el que más me agrada por su adaptación y las expectativas generadas. Digna mención para la desconocida Cristin Milioti, absolutamente adorable en su efímera pero fantástica intervención en esta serie, a pesar de ser la verdadera ‘protagonista’.

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