Camus y la indiferencia

viento, esp

¿Qué esperar de la vida?

¿Qué esperar de la muerte?

La respuesta de Meursault, el protagonista de la primera novela de Albert Camus, es rotundamente la misma en ambas cuestiones: nada. La completa indiferencia arrastra a este joven a un amargo final, al que mirará una vez más con indiferencia, tras dejarse llevar por la vida como hojarasca durante un día de viento.

Ni la muerte de su madre, ni las declaradas intenciones de su amante de querer casarse con él, ni la posibilidad de progresar profesionalmente, parecen despertar nada en Meursault; es un auténtica pared en la que rebotan balones de felicidad y tristeza que trazan exactamente la misma trayectoria de regreso.

Sin convicciones, sin férreos valores a los que agarrarse, con pocos recuerdos y menos deseos; la vida del protagonista se encalla entre los pequeños dulces placeres de la rutina y la ausencia de éstos. Hojas del calendario sin arrugar ni garabatear, álbumes sin fotos, diarios sin recuerdos.

El Extranjero nos permite reflexionar sobre nuestro efímero paso por la vida, del que uno mismo debe encargarse de construir todo aquello que le identifica. El tiempo [y el viento] se llevarán lo demás.

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