Escupiendo piedras en el mar

Hace semanas que me siento bloquedado. Me muero de ganas de ponerme a escribir de cualquier tema, pero entre la falta de tiempo y esta anestesia creativa soy incapaz de juntar cuatro palabras con algo de coherencia. Pero tengo cosas que decir, así que permítanme escupirlas así, como quien tira piedras al mar sólo por romper la monotonía del manto de agua salada.

Maruja Torres ha dejado de escribir en El País, y esto para mí es otra bofetada con la mano abierta al periodismo y a la libertad de prensa. Ya no podré perdonarla porque no se levante cada domingo. Otra voz clara que distorsionan con cobardía, aunque afortunadamente y gracias a las variopintas ventanas que ofrece la comunicación actual la veremos asomarse muy pronto con su afilada pluma por algún otro lugar. Por el momento, aquí.

– Excelso Di Caprio, otra vez, en El gran Gatsby. Daisy es más puta aún en la novela de Fitgerald que en la adaptación de Luhrmann, pero ¡ay!, esa voz (en VOS). Carey Mulligan, con los ojos cerrados, es un auténtico placer.

– Hay un sector de la afición del Real Madrid que se está retratando como amebas sin personalidad, veletas dueñas de los soplidos de una prensa deportiva que cada vez da más vergüenza ajena. Mourinho lleva meándose en la boca de la historia de este club desde que llegó y algunos se dan cuenta ahora. Otros ni siquiera ahora se han percatado. Afortunadamente se cierra una etapa con más heridas que alegrías.

Y una foto:

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Y si eres de los que ha notado mi ausencia, siento la demora.

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Tarantino, Hitchcock y los 48 dedos

Escena de Four Rooms (The Man From Hollywood, dirigida por Quentin Tarantino)

No soy nada partidario de descubrir lo que me espera en los próximos estrenos viendo los avances cinematográficos, los llamados tráilers que en muchas ocasiones me destrozan los puntos más emotivos, humorísticos o controvertidos de los films. Hoy he hecho una excepción al encontrarme con el segundo avance de la nueva obra de Quentin Tarantino, Django Unchained, que se estrenará a finales de este año en Estados Unidos (a España parece que no llegará hasta principios de 2013).

El director americano es una de mis debilidades, habiendo disfrutado con todas y cada una de sus creaciones cinematográficas en reiteradas ocasiones. Sin ir más lejos, ayer recordé por enésima vez el homenaje que Quentin le hizo a Alfred Hitchcock en Four Rooms (1995), una situación macabra que resuelve con un sentido del humor y unos diálogos brillantes.

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