Siendo justos con el fútbol

El Chelsea, justo finalista de la UEFA Champions League 2012. EFE / Andreu Dalmau.

Se dice, se cuenta, se rumorea, que el fútbol le ha dado la espalda al Barça. Que a pesar de los esfuerzos del equipo azulgrana de engrandecer este deporte elevándolo a la categoría de arte no estará en la final de Múnich donde sí viajará un equipo que nada quiso saber del balón, que se limitó a defender y a golpear en las escasas opciones de las que gozaron. No son pocos, pues, los que califican la eliminación del Barça como una injusticia futbolística, pero lo cierto es que a lo que jugó el Chelsea también es fútbol y que su mérito es tan o más elogiable que lo que su rival consiguió a pesar de caer. Siendo justos con el fútbol y sus inventores, hay que reconocer que el equipo de Di Matteo está en la final de la Liga de Campeones por méritos propios.

Debido al pequeño revuelo que se originó tras un comentario que publiqué en Facebook, en el que aseguraba que los de Guardiola merecieron estar en Múnich por “fútbol, por ocasiones y por ser el mejor en 180 minutos”, escribo estas líneas para matizar cuatro ideas y alimentar el debate, que me parece sano, instructivo e interesante.

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