Camus y la indiferencia

viento, esp

¿Qué esperar de la vida?

¿Qué esperar de la muerte?

La respuesta de Meursault, el protagonista de la primera novela de Albert Camus, es rotundamente la misma en ambas cuestiones: nada. La completa indiferencia arrastra a este joven a un amargo final, al que mirará una vez más con indiferencia, tras dejarse llevar por la vida como hojarasca durante un día de viento.

Ni la muerte de su madre, ni las declaradas intenciones de su amante de querer casarse con él, ni la posibilidad de progresar profesionalmente, parecen despertar nada en Meursault; es un auténtica pared en la que rebotan balones de felicidad y tristeza que trazan exactamente la misma trayectoria de regreso.

Sin convicciones, sin férreos valores a los que agarrarse, con pocos recuerdos y menos deseos; la vida del protagonista se encalla entre los pequeños dulces placeres de la rutina y la ausencia de éstos. Hojas del calendario sin arrugar ni garabatear, álbumes sin fotos, diarios sin recuerdos.

El Extranjero nos permite reflexionar sobre nuestro efímero paso por la vida, del que uno mismo debe encargarse de construir todo aquello que le identifica. El tiempo [y el viento] se llevarán lo demás.

Anuncios

La clave está en Rebeca

La siguiente reseña es fruto del placer de coger un libro viejo de la librería de tus padres, una auténtica reivindicación del papel, de la increíble sensación de pasar las páginas con olor a historia, amarillentas y desgastadas por el peso de los años; con improvisadas portadas con papel de regalo o de periódico para evitar su completa desintegración, con esas notas a pie de página de tu madre escritas a lápiz, algún círculo o subrayado que otro en alguna palabra, frase o diálogo. Esa magia que nunca tendrán los libros electrónicos, fríos, siempre perfectos, inalterables e incapaces de dejar señal alguna de por cuántas manos han pasado, qué se ha sentido al leerlos; excluyentes de mantener cualquier rastro que pueda permitir averiguar, intuir o adivinar, dónde se han leído.

La clave está en Rebeca fue otra de las recomendaciones de mi madre este año, después de haber leído el verano pasado El valle de los leones, del que hablaré en otra ocasión. Ken Follet es una máquina de escribir best sellers desde hace décadas, y esta novela publicada en 1980 es una exquisita representación de su narrativa, siempre de la mano de la Historia. En este caso en concreto, el escritor galés enmarca su novela en la Guerra del Desierto, durante la Segunda Guerra Mundial. El primer ejemplar que cayó en mis manos es el que os muestro a continuación:

Sigue leyendo

Jo confesso: un tejido con hilos de crueldad

Sin ninguna duda, es la mejor obra que he leído este 2012. Confieso que, como novel en la obra de Jaume Cabré -del que me declaro fan absoluto desde ya-, tuve mi periodo de adaptación con el estilo narrativo del barcelonés y sus continuos saltos en el tiempo (extensos en esta obra, ya que abarca varios siglos), pero una vez cómodo con su registro me quedé totalmente atrapado con la historia.

Leyendo algunas críticas de Jo confesso, la idea principal que uno extrae es que la obra va dedicada al MAL, así en mayúsculas, el MAL como eje central de una vida que no se puede entender sin este elemento. Pero es tan genérico este concepto que da miedo realmente afirmar que un millar de páginas se centran exclusivamente en ofrecer al lector varios puntos de vista sobre el MAL, y más concretamente el que conoce, domina y dirige la especie humana. El propio autor ha declarado en alguna ocasión que “definir una novela extensa es difícil”.

Sigue leyendo

Nuevos tiempos

“Un cambio de civilización como el que enfrentamos comporta la aparición de valores y la destrucción de otros antiguos. No se trata de un proceso lineal, ni definido, sino que es el fruto de la realidad emergente. Sólo la experiencia es útil a la hora de reconocer esos nuevos valores o de extender el certificado de defunción de los que perecen. Aunque existen principios generales de difícil eliminación, otros ya periclitados pretenden arrogarse una supuesta condición de permanencia, tratando inútilmente de sobrevivir. Su pasión de perennidad genera una confusión grande, repleta de escaramuzas que a veces se convierten en auténticas batallas, pese a que su final sea absolutamente ineluctable”.

José Luis Cebrián. El pianista en el burdel. Galaxia Gutenberg, 2009.