Sin cantera no hay futuro

Este miércoles asistí a una charla enmarcada en una nueva edición de BCNegra, en la que participaron Pere Rusiñol (Mongolia), José Sanclemente (El Diario.es) y Maruja Torres (exEl País) bajo la pregunta ¿Quién ha asesinado el periodismo? Una conversación moderada por Ignacio Escolar (El Diario.es) más destructiva que constructiva, todo sea dicho, un reflejo del presente del sector. La idea era colocar bajo el foco al asesino, un poder financiero y político que, también con la estimable ayuda del lector, ha dejado al periodismo quizás no cadáver, pero sí con una herida que le costará cicatrizar.

Llevo unos cuantos años asistiendo a este tipo de charlas sobre el presente y el futuro del periodismo y, desgraciadamente, cada vez salgo más decepcionado por lo que escucho. No me malinterpreten, siempre resulta interesante escuchar lo que alguien curtido en la profesión tiene que decir al respecto, pero intuyo que su supuesta preocupación no es en absoluto comparable con la que tenemos todos los periodistas que con la crisis hemos visto cómo se cerraban tantas y tantas puertas de nuestra profesión. Apenas estábamos iniciándonos en este mundo y ¡zas! Persiana abajo. ¿Cómo es posible que exista esperanza para un periodismo libre si no hay una buena cantera de periodistas?

Y no la hay porque el presente periodístico está herido de muerte, o más bien el modelo de negocio que hasta hace poco había permitido, al menos, crecer en el oficio. En la actualidad, los grandes medios están reservados para unos pocos (mayormente, los de siempre) y los nuevos medios están copados por ex de grandes medios capaces, gracias a su experiencia previa y contactos, de crear nuevas plataformas en las que poder seguir manteniéndose en el alambre hasta que encuentren un destino mejor. Pero, ¿y la base? ¿Qué pasa con los miles de licenciados en Periodismo que hay cada año, con los miles y miles de periodistas que están en el paro, trabajando en cualquier otro sector para subsistir y sin poder ir mejorando y creciendo en una profesión en la que es básico el día a día?

No me he considerado nunca una persona pesimista, pero la situación actual es grave, no existen oportunidades y las hojas del calendario siguen consumiéndose. Y para muchos periodistas, aquel futuro prometedor se ha convertido en una pesadilla.

Una experiencia más, una oportunidad menos: un impulso añadido

En las últimas tres semanas, habré dormido una media de cuatro horas diarias. Sin embargo, ha valido la pena. El Mundial de natación de Barcelona ha supuesto una gran experiencia, tanto a nivel profesional como personal. Son muchas las imágenes que recopilo y que guardaré para el recuerdo; algunas se han emitido por televisión, de otras he sido espectador de lujo junto a otros pocos.

Esta pequeña aventura comenzó en noviembre del 2012, cuando decidí apuntarme para optar a ser uno de los más de 2.500 voluntarios que hemos sido partícipes en esta competición. Mi intención para entonces se basaba únicamente en poder vivir el Mundial in situ. Después de estas semanas he comprobado que esa decisión me iba a comportar muchas más cosas.

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Escupiendo piedras en el mar

Hace semanas que me siento bloquedado. Me muero de ganas de ponerme a escribir de cualquier tema, pero entre la falta de tiempo y esta anestesia creativa soy incapaz de juntar cuatro palabras con algo de coherencia. Pero tengo cosas que decir, así que permítanme escupirlas así, como quien tira piedras al mar sólo por romper la monotonía del manto de agua salada.

Maruja Torres ha dejado de escribir en El País, y esto para mí es otra bofetada con la mano abierta al periodismo y a la libertad de prensa. Ya no podré perdonarla porque no se levante cada domingo. Otra voz clara que distorsionan con cobardía, aunque afortunadamente y gracias a las variopintas ventanas que ofrece la comunicación actual la veremos asomarse muy pronto con su afilada pluma por algún otro lugar. Por el momento, aquí.

– Excelso Di Caprio, otra vez, en El gran Gatsby. Daisy es más puta aún en la novela de Fitgerald que en la adaptación de Luhrmann, pero ¡ay!, esa voz (en VOS). Carey Mulligan, con los ojos cerrados, es un auténtico placer.

– Hay un sector de la afición del Real Madrid que se está retratando como amebas sin personalidad, veletas dueñas de los soplidos de una prensa deportiva que cada vez da más vergüenza ajena. Mourinho lleva meándose en la boca de la historia de este club desde que llegó y algunos se dan cuenta ahora. Otros ni siquiera ahora se han percatado. Afortunadamente se cierra una etapa con más heridas que alegrías.

Y una foto:

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Y si eres de los que ha notado mi ausencia, siento la demora.

Una sociedad anestesiada

Hace poco me preguntaron qué informativo de televisión veía. La persona que me lo preguntó, una buena amiga con el sentido crítico bastante desarrollado, acompañó la cuestión con un reproche cargado de indignación hacia los medios de comunicación actuales y a su forma de contarnos la realidad. No pude hacer más que darle la razón y añadir que mi elección es el informativo de TVE, previo paso por la información radiofónica. Y sin embargo, maticé, no es la mejor elección puesto que la televisión pública de hoy viene también decepcionando con muchas de las decisiones tomadas -supuestamente- por el consejo de redacción. Como muestra, un ejemplo que hemos podido ver en los últimos días.

Dos versiones diferentes de un mismo hecho en los informativos de RTVE.

Dos versiones diferentes de un mismo hecho en los informativos de RTVE.

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El secreto del nuevo periodismo

©Foto: Universidad Miguel Hernández de Elche.

He de ser sincero y confesar que el título de la conferencia, “Nuevos tiempos, nuevas fórmulas”, no me daba demasiada confianza. Últimamente he tenido tiempo de sobra para acercarme a otras conferencias, mesas redondas y debates sobre el periodismo actual, el futuro que le espera -ya os adelanto, no lo sabe nadie- y sobre qué podemos hacer los periodistas para adaptarnos a los nuevos tiempos. En muchas de estas me he llevado una profunda decepción al comprobar cómo los valores del periodismo, el que yo y mi generación estudiamos, vivimos y gozábamos, caían en un profundo pozo de olvido, siendo sustituidos a menudo por conceptos como interactividad, productividad, 2.0, rentabilidad, mercadotecnia

No pretendo pecar de iluso siendo melancólico negando que estos conceptos ya estaban bien arraigados al periodismo tradicional, algunos más que otros, pero el problema es la sustitución, que no la fusión de todos los valores. Y ésta es una de las primeras razones por las que la conferencia de Montserrat Domínguez, directora de El Huffington Post,  me dejó un sabor de boca agradable. La periodista concluyó la charla enumerando los cinco puntos que ella consideraba que había aprendido desde que, hace seis meses, se embarcó en este nuevo proyecto. Son los siguientes:

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